lunes, 8 de octubre de 2012

MANIFESTACIÓN 11 OCTUBRE SANTANDER

Como a todos nos han contado, nos encontramos en una situación en la que la viabilidad del sistema público de educación se ha vuelto económicamente insostenible. Basándose en esta lógica, los gobiernos están imponiendo una serie de recortes con el objetivo de poder ahorrar dinero para pagar el déficit del Estado. 
Para ello, han incrementado el precio de las matrículas universitarias, han aumentado los requisitos para acceder a una beca, han despedido a profesores, han masificado las aulas, han rebajado la calidad de la enseñanza recortando más de 6.000 millones de euros y, en general, están aplicando una serie de reformas cuyo fin último es alejar de la universidad a nuestros compañeros y compañeras que no puedan pagarse el alto coste de su formación.
Y luego nos hablan de excelencia, de compromiso y de responsabilidad, aludiendo a que la universidad la pagamos entre todos y no puede haber despilfarros. Dicen que incrementan el coste de segundas y terceras matrículas para que los estudiantes seamos más responsables. Obvian, por tanto, cualquier circunstancia que nos impida desarrollar un estudio continuo, obvian que existen carreras cuya media de titulación es de nueve años, obvian que el que pueda costearse el gasto podrá seguir estudiando aún con numerosas terceras matrículas, mientras que aquellas personas que no tengan dinero quedarán excluidas de la educación superior. Dichas personas somos nosotros, son nuestros compañeros, son tus hijos y tus sobrinos, son tus nietos. 
Y mientras se desarrollan estos brutales acontecimientos que socavan la igualdad y la paz social, parece que el movimiento estudiantil no termina de despertar con la fuerza y la madurez que el momento histórico requiere. 
Parece que aún no tenemos claro que si no luchamos, si no plantamos batalla por nuestros derechos, nos organizamos, nos formamos y reivindicamos aquello que es de por sí justo, la clase trabajadora está inevitablemente condenada a la ignorancia, y en consecuencia, a la pura esclavitud en los precarios puestos de trabajo o en las listas del INEM.
Por todo ello, el colectivo “Estudiantes por la defensa de la Universidad Pública”, tras realizar un serio análisis de las circunstancias, llama a los estudiantes y a los trabajadores a unirse en una lucha común, que finalice con la dimisión del gobierno autonómico y central, que paralice los recortes y que abra el debate necesario para hacer de la educación el motor de la igualdad, la libertad y el desarrollo de una sociedad mejor. 
Quieren arrebatarle la cultura al pueblo porque saben que sólo un pueblo culto puede ser libre. 

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